Este lugar sería perfecto si tan sólo tuviera vistas al mar

Esmé Valk



El texto que sigue a continuación son las palabras que pronuncié yo misma en un evento que se podría decir que ocupa el espacio ambiguo entre ser una presentación, una conferencia, un workshop y una simple tarde de domingo cenando en buena compañía. Este evento tuvo lugar en Guest Room, un espacio de proyectos temporal creado por Weronika Zielinska en una habitación vacía de su apartamento en Rotterdam. La sala se une a la cocina y tiene un balcón con frente de cristal que tiene dos puertas que se abren hacia la misma. El tamaño y la contextualización del espacio me hizo pensar en los requisitos que necesito para un proyecto de investigación que vengo organizando desde el año 2009. Decidí presentar ese proyecto en público y, al mismo tiempo, crear un evento en sí mismo. Presenté un proyecto dentro de un proyecto: es una performance que reflexiona sobre las situaciones performativas. Este texto contiene fragmentos de textos publicados anteriormente. Durante la actuación, éstos fueron leídos por los anfitriones de la casa.


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Gracias a todos por venir. Esta tarde es un evento vagamente estructurado, donde quiero compartir algunas de mis ideas sobre un proyecto a largo plazo que estoy organizando y sobre pensamientos relacionados que se han presentado a raíz de este proyecto.

El proyecto del que estoy hablando se titula Zicht op Zalmhaven. Es un proyecto con muchas fases y por lo tanto sería muy difícil señalar un momento o aspecto específico como el proyecto.

  • Hay un momento en que una conversación durante la comida se lleva a cabo entre dos y cuatro invitados que no se conocen entre sí, pero que comparten un interés en un tema que también comparto yo misma. Yo no tomo parte en la conversación, pero hago el papel de anfitrión, cocinero, artista y una especie de distractor de la conversación, ya que estoy en el mismo espacio, pero no participo activamente en la discusión. Veo este papel de "distractor" como un hecho positivo que puede ser utilizado por los huéspedes para desviar la atención de una persona o tema que se esté discutiendo.
  • Los días después de la comida, tengo que capturar todas las palabras que se dijeron durante la conversación al transcribir la grabación de audio a un documento escrito. Debo decir que soy una mecanógrafa muy lenta. Así que digerir la conversación es un proceso bastante largo.
  • Luego está el momento de la edición del texto. A todos los participantes se les permite editar sus palabras, cosa que la mayoría de ellos no suele hacer. Sin embargo, esta intervención afecta a la autenticidad de la transcripción. Dicho esto, es imposible hacer una transcripción literal de una conversación a un documento de texto porque, como he descubierto a través de este proyecto, la gente muchas veces no termina las frases o piensa algo diferente que decir sobre la marcha.
  • El texto es publicado online en formato PDF y, a partir de aquí, lo que sigue es el momento de lectura por parte la persona que ha descargado el texto. El lector vuelve a tomar la palabra, cosa que puede tener lugar en una multitud de situaciones. Pero la conversación siempre se reactiva y las ideas que fueron compartidas pueden usarse o no.
  • Y luego existe este momento, en el que te estoy describiendo esta particular situación.

Zicht op Zalmhaven surgió de mis contemplaciones y mi deseo de organizar un proyecto que buscara difuminarse entre obra de arte, investigación y vida cotidiana. El principio era que el proyecto sería fácil de organizar y funcionaría como un proyecto paralelo que se inyectara en mi vida diaria. Para mi, es un punto de vista bastante optimista e ideológico de cómo se pueden hacer las cosas, ya que el proyecto encuentra su base en el compartir y el aprender unos de otros. El conocimiento de la gente que me rodea es, entre otras, una fuente de mi investigación. Pensé que una forma vivencial y encarnada de hacer investigación (mediante la transcripción literal de todo lo que se diga) tendría un efecto mayor, en comparación con la lectura por ejemplo, debido a su intensidad y también a los recuerdos que están ahora entrelazados con los textos. La idea de la investigación encarnada surgió a partir de una estructura que había comenzado a usar llamada el libro de citas1. Erasmus introdujo este método en el siglo XV como una nueva forma de aprender. Pidió a sus alumnos que, siempre que leyeran y se encontraran con un pasaje destacable, lo copiaran en un libro bajo un título adecuado. Podían añadir sus propias observaciones y mezclarlas con textos de otros que fueran importantes para ellos. Es un método fragmentado de selección y organización basado en la encarnación del texto mediante su copia.


Un fragmento de la publicación de Zicht op Zalmhaven, titulado Freedoms and Choices (Libertades y elecciones), con el filósofo Joel Anderson y la artista Dora García.

Capítulo Cinco: ‘Darjeeling con tuerca de Biscotti’


JA: ¿Crees que el arte resuelve problemas?
DG: [Risas] Depende de qué problemas.
JA: Es decir, la cuestión de qué hace el arte con nosotros. Qué efecto tiene el arte sobre nosotros.
DG: Bueno, creo que no se puede separar el arte visual de cualquier otro tipo de arte. Creo que el efecto es siempre el mismo: es consuelo.
JA: ¿En serio?
DG: Creo que sí. [Silencio] Consuelo del absurdo, del sinsentido, de la soledad. Creo que eso es todo lo que hace una obra de arte, ya sea arte visual o una película, novela, literatura, poesía. Es sobre todo consuelo. Es ayuda.
JA: Ayuda, pero a veces ayuda mediante la apertura de nuevas formas de ver que crean algo en lo que tienes que pensar.
DG: Esa también es una forma de consolación. Quiero decir que el consuelo no es para que te sientas más cómodo. Me refiero al consuelo en el sentido de que encuentras sentido en lo que no tenía sentido. Sobre todo eso.
JA: Pero a veces te confunde también, ¿o no?
DG: En cualquier caso, te libera de tus sistemas completamente idiotas.
JA: Me gusta esta frase que utiliza Adorno: "Der welterschliessende Kraft des Kunstwerks". Significa que la obra de arte es “reveladora del mundo”, porque abre nuevas formas de ver las cosas. No vuelves a ver una flor de la misma manera después de ver un Georgia O'Keefe. Por mencionar un ejemplo destacable. Es simplemente la apertura de nuevos puntos de vista. Entiendo lo que quieres decir con que el consuelo es una gran parte de eso. Tiene sentido en nuevas formas. Así que más cosas tienen sentido porque has ampliado tu paleta de inteligibilidad.
DG: En el famoso Das Unbehagen in der Kultur (El malestar en la cultura) de Freud, él comenta la pregunta "¿Qué buscan los seres humanos?". Buscan felicidad de diferentes maneras. Y me pareció notable, hablando de esta idea de la anti-psiquiatría, que... [Esmé se une a la mesa.] ...que tanto el arte-ciencia –o, en su caso, la ciencia-arte– y la psicosis eran formas de buscar la felicidad. Pero eso es algo que cuando tienes un punto de vista profano, por ejemplo, sobre la enfermedad mental, siempre piensas que es una disfunción. Pero en realidad, una disfunción mental es una construcción activa. No es algo que te es dado: es algo que construyes con el fin de hacer una situación soportable. En cierto modo, creo que tiene razón en lo que dice, que tiene básicamente el mismo origen que una construcción artística. Es algo que construyes con el fin de hacer algo soportable. Bueno, volviendo a la idea del remedio...
JA: Sí, exactamente. Pero si el arte es o no ante todo un consuelo... porque eso suena como que excluyera la función de rebelión y provocación del arte.
DG: Tal vez debería encontrar otra palabra para ello. Pero sobre todo te libera de la superficialidad de la vida. De un modo u otro es siempre lo mismo, pero tú lo haces menos superficial. Toma la espera, por ejemplo. En cierto modo, no es algo superficial, ya que recuerda muchas otras situaciones que hemos llegado a conocer de cosas que hemos leído y cosas que nos han enseñado.
EV: ¿Cree que el arte te hace vivir más conscientemente? ¿O que las obras de arte pueden hacer que seas más consciente de ti mismo como persona?
DG: Bueno, no hay otra forma de ser, que como persona. Yo diría "sí". Últimamente ha habido una tendencia general a comparar el arte con la gimnasia.
JA: Sí, la gimnasia mental. Gimnasia para el alma.
[Risas]
DG: Hay algo que te ayuda a relajarte tras un día de trabajo en la oficina. Que vas allí y entonces te relajas un poco...
EV: ¿Como Pipilotti Rist? Ella tenía una gran instalación en el Boijmans recientemente. Era casi como un capullo. Habían unos vídeos y una alfombra. Se invitaba a la gente a tumbarse allí y ser abrumado.
DG: Eso es tan años noventa. [Risas] Ese era realmente el momento para eso. Te llevabas el arte contigo, te acostabas sobre el arte, dormías con el arte.
JA: Pero también es como la antigua Grecia, ¿verdad? Tratando de integrar la belleza en tu vida cotidiana en una forma que enriqueciera tu vida diaria.
DG: Sí, pero ¿qué es la vida diaria? Quiero decir, que eso es un problema. ¿Por qué separar el arte de la vida cotidiana? Esa es la cuestión.
JA: Sí, vale.
DG: Otra famosa discusión también. El arte que se acerca a la vida, la diferencia entre arte y vida. Pero ¿cuál es la diferencia?


La habitación en la que nos encontramos ahora es el ideal Zicht op Zalmhaven y es por eso que hoy estoy hablando sobre ella. El tamaño es el adecuado para una mesa de comedor cómoda para dos a cuatro personas. No hay muchas distracciones en el interior del propio espacio. Aparte de la calefacción doméstica, el suelo de madera y la cantidad y ubicación de los enchufes eléctricos, casi se podría confundir el espacio con un white cube. Es decir, si nos olvidamos de cómo hemos llegado hasta aquí, de cómo el edificio se veía desde el exterior, olvidamos que acabamos de subir las empinadas escaleras, que hemos visto una bandeja de arena para gatos y una puerta de seguridad para niños en el pasillo, y olvidamos que hemos entrado al espacio a través de la cocina. Tal vez la ilusión de que es un white cube podría reflejarse en la documentación del evento. El encuadre de la cámara puede borrar la domesticidad de la situación.

Pero me gusta la vista a la cocina desde aquí. Me gusta ver una tetera de color rojo en el hornillo, una caja de cereales y recuerdos personales detrás de imanes de nevera. La casa está limpia y ordenada, las cosas tienen su lugar, pero no están estructurados de acuerdo con un plan maestro. El economista Friedrich Hayek hizo una famosa descripción del orden espontáneo como "el resultado de la acción humana pero no del diseño humano" (Hayek, 1967). Lo mismo se puede decir acerca de este interior. Por el uso diario y los movimientos de sus habitantes a través del espacio, una organización de los objetos tomó su forma. Hay una relación presente entre cuerpos y objetos que incluso es visible cuando no hay nadie. Creo que un espacio se siente cómodo justamente debido a que la colocación de los objetos surge del uso de los mismos. Y es esta sensación de confort la que utilizo como escenario para que personas se encuentren en Zicht op Zalmhaven. Crear una sensación de confort es importante porque los huéspedes no se conocen de antemano. Aunque admito que aún así la situación es un poco incómoda.

Hay una ligera presión por actuar, por hacer una charla interesante. Esto no es mi intención como autora, pero ¿cómo escapar de ello? Así, mi atención se centró en hacer la situación lo más cómoda posible. Algunas personas podrían discrepar, pero desde mi perspectiva actuar para una audiencia nunca es cómodo. Algo similar ocurre cuando se usa una cámara: ésta funciona como una audiencia comprimida dentro de una lente. Tanto la audiencia como la cámara harán que los invitados actúen. En Zicht op Zalmhaven, elegí centrarme sólo en el momento de reunión y en la concentración entre los invitados. En mi mente, esto significaba que ni la cámara ni el público debía estar presente durante la comida. Sin embargo, el aspecto performativo sigue presente pese a mis esfuerzos por disminuirlo.


Un fragmento titulado Changing Courses (Cursos2 cambiantes), con el curador y escritor Nat Muller y el sociólogo y escritor Omar Muñoz-Cremers.

Capítulo Dos: ‘Mango y ensalada de langostinos’


[Esmé trae el primer plato a la mesa.]
NM: ¡Vaya!
EV: Esto que hay encima es chile, pero no es muy picante porque le hice algo.
NM: Se ve muy bien. El valor de los alimentos es muy apreciado.
[Risas]
EV: Son langostinos con mango y vinagreta agridulce-picante con menta fresca y un poco de cilantro y anacardos.
NM: ¡Mmm!
OMC: Gracias.
...
NM: Que aproveche.
[Un momento de silencio mientras comienzan a comer.]
NM: En este contexto la multi-tarea de comer y mantener la conversación era algo que me preocupaba.
OMC: ¡Sí!
[Risas]
EV: Me gusta mucho esta cotidianidad que vuelve a la conversación. Este cambio entre el momento de la cena y cuando es transcrito a un texto que el lector tendrá que imaginar cómo ha sido. Y hay este flujo constante entre el tema del que estáis hablando y estos momentos en que se mencionan los alimentos.
OMC: También nos preocupa porque somos conscientes de...
NM: De estar aquí, del escenario.
OMC: ...el escenario. Normalmente, cuando estás comiendo...
NM: Es informal.
OMC: ...hablas y comes...
NM: Fluye solo.
OMC: ...y fluye. Y eventualmente eso también va a ocurrir aquí. NM: Pero eso era algo que realmente estaba pensando al principio. Se trata de una interfaz social; hacer que dos personas coman juntas.
Inmediatamente se rompen ciertos límites y fachadas, ya que, literalmente, “rompen” el pan juntos.
OMC: Brillante idea.
NM: Pero por otro lado, es una escenografía/tinglado muy artificial.
MAC: Sí, pero incluso hace cinco minutos me había olvidado ya que todo esto estuviera siendo grabado, cuando te metes en la conversación. Y luego, por supuesto, cuando sale el primer plato te pones en plan: "esto es nuevo; por dónde empiezo..."
NM: Yo creo que cada plato te deja descolocado. Eso también es interesante; la forma en que funciona. Pero también me pregunto: "sí, somos conscientes y esa conciencia podría caer en ciertos momentos, pero ¿cuál es la reacción en realidad?" Porque sabemos que esto va a ser registrado, sabemos que habrá una publicación. ¿Cuánto de lo performativo de esta conversación, de lo que decimos, está guionizado?
MAC: Sí. Un famoso sociólogo, Erving Goffman, que mucha gente conoce, porque se hizo muy popular en los años sesenta –y, por supuesto, hay diferentes escuelas de la sociología–, pero él diría que no hay ninguna diferencia, porque en realidad actuamos todo el tiempo. Todo es una performance. Utilizamos una especie de máscaras y situaciones, que él llama front-stage. Y estas máscaras son muy importantes cuando estamos en el trabajo, cuando tenemos que hablar con alguien en la calle. Hay este tipo de reglas... y nos ponemos una máscara metafórica. Y a veces, hay esta especie de back-stage en el que podemos quitarnos la máscara y ser nosotros mismos por un momento.
NM: Pero está la idea de que, la mayoría de las veces, tenemos la máscara puesta y que los casos en que nos la quitamos son muy escasos. Porque siempre estamos en un ambiente de socialización que requiere que uno se comporte de una determinada manera.
OMC: Así que tal vez algo como darse una ducha sea esa especie de back-stage.
NM: Y entonces vuelves ti mismo. [Risas]
MAC: Sí, eso es interesante. Tal vez eso sea importante.
NM: Los momentos en los que realmente piensas o cuando estás generando ideas o conceptos es cuando te quitas la máscara.
OMC: Ajá, parece que es de esa manera, porque tú puede desarrollar ideas en una situación social, como en una discusión, pero personalmente creo que el desarrollo de las ideas es más una experiencia solitaria, que una de carácter social.


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Los alimentos y la elaboración de los mismos es muy importante para mí. En realidad no sé muy bien desde cuándo. No vengo de una familia de amantes de la cocina. La cocina es más bien una cosa autodidacta para mi. Creo que realmente me metí en ello mientras vivía en Brixton, en Londres, al darme cuenta de que podía conseguir casi cualquier ingrediente que quisiera. Era emocionante ver toda una gama de productos que no tenía idea ni de que existían y descubrir sus gustos y aromas. Era como tener acceso al mundo con el simple acto de dar un paseo y entrar en algunas tiendas de barrio. Me planteé dos retos: el primero era comprar un ingrediente que no conociera una vez por semana y preparar una comida con él, y el segundo desafío era entender qué combinación de hierbas y especias dan a un plato el sabor tailandés, indio , mexicano o español. Ya no practico más estos lúdicos retos, pero este acercamiento al uso de las cosas a mi alrededor se convirtió en una parte integral de mi vida. Es una manera de hacer las cosas que utiliza el autoaprendizaje (self-taught) y el cómo-hacer (how-to), aspectos que también son inherentes a la transmisión de recetas de cocina.


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Una receta es un conjunto de instrucciones que a menudo permite la libre interpretación por parte del ejecutor. Por lo general, uno no tiene que seguirla al pie de la letra; es una sugerencia y un método para compartir ideas que pueden tender puentes entre culturas y generaciones. Al mismo tiempo, es muy práctico. A conduce a B, que lleva a C, y seguir este camino le permite a una persona descansar de otras cosas que ocupan su mente. Las recetas funcionan como un distractor de otras cosas más urgentes en la vida. Tal vez por eso siento la necesidad de hornear galletas en momentos de estrés. En ese momento, la vida consiste en seguir una serie de instrucciones simples con una grata recompensa a cambio: buena comida.

Uno de los requisitos para un restaurante es el de tener una mesa que se encuentre en un espacio íntimo, confinado y con buenas vistas; de ahí el nombre Zicht op Zalmhaven, que se traduce como ‘Vistas al Puerto Salmón’. Este escenario favorece la reunión, pero también permite distraerse. En un libro que se utiliza como una herramienta para arquitectos, planificadores urbanos y cualquier persona interesada en como el espacio funciona a nivel social y psicológico, leí una idea contraria a la intuición sobre cómo tratar una gran vista. El libro se llama A Pattern Language: Towns, Buildings, Construction (Un lenguaje de patrones: ciudades, edificios, construcción) y está escrito por Christopher Alexander. En este pone que, cuando uno tiene una gran vista, no debe hacer grandes ventanas que den a ella desde el salón principal porque eso la haría evidente. Cuanto más grite, antes se desvanecerá su belleza. Con el fin de mantener la vista "viva", las ventanas que dan acceso a ella deben ser colocadas en los pasillos u otros lugares por los que el habitante pase de vez en cuando. En el momento de construir el escenario de Zicht op Zalmhaven, no estaba al corriente de las ideas del Sr. Alexander sobre cómo tratar una vista. Si lo que dice es cierto, se puede optar por utilizar el enfoque de Alice B. Toklas al enfrentarse con ella. En la primera página de su autobiografía escribe:

"Yo misma no he tenido ningún gusto por la violencia y siempre he disfrutado de los placeres de la costura y la jardinería. Me gustan los cuadros, los muebles, los tapices, las casas y las flores, e incluso las hortalizas y los árboles frutales. Me gusta una buena vista, pero me gusta sentarme dándole la espalda."

Un día tuve una conversación con mi pareja sobre la frase "este lugar sería mucho mejor si tan sólo tuviera vista al mar". Pensamos que esta era una frase muy útil que se podía utilizar en casi cualquier situación. Por ejemplo, para romper un silencio no deseado en una conversación. La frase expresa un deseo y permite soñar. Te puedes imaginar que con sólo correr sobre las dunas, acabarás chapoteando en las olas del mar. Pero decirlo hace que la conversación vuelva a la situación en la que uno se encuentra junto con la otra persona. Hoy quería compartir con vosotros este how-to para cualquier ocasión.


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↑ Estas palabras fueron pronunciadas el día 24 de abril de 2011 en Guest Room, Rotterdam.


↑ Las publicaciones completas de Zicht op Zalmhaven se puede descargar desde aquí.