Ni de pintor a pintor.
Ni de pintor a pintora.
Ni de pintora a pintor.
Ni de pintora a pintora.
De pintura a pintura.
Ni de cita en cita ni tiro porque me toca.
Propongo contorno.


La pintura no se piensa. La pintura tiene que estar viva –para que no deje de pasar a otras vidas-. La pintura no es una línea estirada. La pintura son manchas. De color. Y es independiente. El color existe sólo en las relaciones. Todo se toca.

Muchas inteligencias y faltan núcleos duros, cuando la pintura no se piensa. La pintura se actúa. Actitud frontal; el arte de la pintura no es escrito. Lo frontal no como resultado, sino como motivo de representación. Desde una pintura entera, al mundo entero.

Un acto de amor. Un acto de mear la esquina agachada por perra. Producir la palabra y producir el lugar de la palabra del artista. No sería este.

Si no, censura. Obviarlo. No necesitamos ser tan revolucionarios: faltó casi nada.

A mí como a ti como a cualquiera la superficie, lo más inmediato del soporte. Y el tema menos destruido que rebasado.

Nuestra manifestación más íntima corre con la edad.

Espero viva muchos años más. BRAVA, BRAVA, BRAVA, BRAVA, BRAVA...







* He podado un arbusto para llegar a otro. De mi matriuska te doy la última, la que ya no se puede abrir más. Creo que la cuestión de que este texto se traduzca no tiene tanto que ver con la profesionalidad, sino con la contemporaneidad.