Aprendiendo de la roca del Vallés

La arquitectura siempre ha sido material de estudio, y el libro "Aprendiendo de Las Vegas, el simbolismo olvidado de la forma arquitectónica" es un ejemplo. No plantea el estudio concreto de la arquitectura de Las Vegas, sino que utiliza esta ciudad para plantear sus puntos de vista sobre arquitectura. Los puntos que vienen a continuación son reflexiones sobre la arquitectura para hablar de Arte Contemporáneo.

Arquitectura sin arquitectos

Los plafones de madera que podemos encontrar en el mercado son de diferentes medidas, pero las más habituales son de 244 cm x 122 cm y 366 cm x 183 cm. El grosor es variable. Si observamos las estructuras que construyen los artistas y cogemos un metro, veremos que las medidas de las instalaciones encajan de una manera u otra con estas medidas. Además, si ponemos un listón de madera de 4 cm x 4 cm para reforzar la estructura tenemos una visión exterior de la pieza muy habitual y muy asumida. Construir de esta manera permite economizar el producto.

Los constructores

Una estructura de montaña rusa fabricada con madera o con acero es como la diferencia que hay entre beber leche de una botella o de un recipiente de cartón. Lo importante es la leche. Bruce Lee ya lo decía: "Vacía tú mente, libérate de las formas, como el agua, pon agua en una botella y será la botella, ponla en una tetera y será tetera, el agua puede fluir o puede golpear, sé agua, amigo. Be water, my friend".

Ikea no sólo se ha quedado en casa

Todo el mundo tiene algún mueble de Ikea en casa. Las instalaciones y exposiciones no son menos, también tienen muebles de Ikea.

Los nuevos edificios. Hablar de arte

Ya estamos acostumbrados a los parques temáticos que copian las arquitecturas de cualquier parte del mundo como espectáculo, Disney World, Port Aventura, Terra Mítica, etc... y curiosamente el paso del tiempo ha hecho que la propia ciudad haya pasado a ser un parque temático. Se mezcla lo que es de verdad y lo que no. Quizás para arreglar el tema del turismo en Barcelona sería interesante construir una Barcelona falsa en las afueras para acoger a la gente. Esta idea no es nueva, tenemos un ejemplo muy próximo: la novela de Julian Barnes, titulada "Inglaterra, Inglaterra", donde un tal Sir Jack Pitman construye otra Inglaterra en la isla Wight. Un país concentrado en un solo espacio apto sólo para los turistas. Un vez allí, en un día podrán visitar todos los lugares tópicos de la Inglaterra original, la Torre de Londres, los acantilados de Dover, los bosques de Sherwood, etc. El proyecto es tan ambicioso y monstruoso que al final el país de mentira pasa a ser tan o más verdadero que el original.

Más cerca, el centro comercial de la Roca se caracteriza por ser una reproducción exacta de un pueblo del mediterráneo; calles, casas, plazas y ayuntamiento incluido en el que ningún edificio hace su función, todo son tiendas de ropa. No estamos hablando de un parque temático dónde se copian edificios que contienen espectáculos relacionados con los países que representan, hay un paso muy interesante, coge otro significado, son tiendas. Como si paseásemos por Las Vegas, la fachada es más importante que el edificio, y una vez dentro, una arquitectura diáfana sin ningún tipo de decoración expone el producto en venta. El edificio está construído para hacer su función. El arte contemporáneo no es una excepción, también utiliza el parque temático. Muchos artistas utilizan la espectacularidad como tema de trabajo introduciendo al público en el concepto de ocio.

Oasis interior

Vivimos en la monumentalidad arquitectónica de los montajes de exposición, las paredes excesivas, los colores llamativos, textos informativos. Las cosas tienden a simplificarse: fácil de entender, fácil de explicar, simple como una papilla. El público tiene la sensación de leer un libro de edición infantil.

Las otras Arquitecturas

Muchos artistas son generosos con lo que nos rodea, e intentan entender el mundo. ¡Qué bonito! Las intervenciones en espacios que no son nuestros es muy habitual, tratando el conflicto desde un punto de vista infantil y provocador. Buscan la solución a un problema que no tiene solución desde la construcción. De alguna manera, es más divertido ver los contrastes en la ciudad contemporánea. "La revolución no será televisada", cantaba en un rap Gil Scott-Heron, y tenía toda la razón porque nadie se acuerda de él.

Gulliver

El artista elabora muchos trabajos con una maqueta previa, que le proporciona una posición de autoridad, y que una vez realizado el proyecto pasa a ver con una distancia imposible. Siempre se repite la historia de Gulliver.

Todo el mundo ya está en el negocio del espectáculo

La Oreja de Van Gogh: "Nosotros no hacemos música para vender". Una vez Chicago quedó destruida por el fuego y se planteó una nueva ciudad. Uno de los factores que cambió fue el método de construcción, todas las estructuras de los edificios se hicieron de acero. Pero también la nueva ciudad se planteó como una competición; los propietarios de los edificios nuevos competían a ver quien lo hacía más alto. Lo que hay que aceptar es que el espectáculo no sólo lo encontramos en el teatro, es el pan de cada día. Los cinco minutos de fama, según Warhol, ya no existen; ahora se trata de ser famoso cada día y a todas horas.

Lo de cada día

El trabajo del artista contemporáneo es volver a hacer atractivo aquello que ya se ha hecho y comunicarlo bien. Ésta es la meta de cada día. Ya se ha acabado la etapa de descubrimientos y lo que queda son derivaciones. Ser hoy un incomprendido no aumenta la talla de los autores, sino que hace que se acabe con ellos.

Pasear

Me gusta una cita que leí en un libro hace tiempo, "Ya sabe lo que dicen: Rockefeller hizo fortuna comprando siempre demasiado tarde y vendiendo siempre demasiado pronto". En el mundo contemporáneo no saber lo que estas haciendo tiene sus ventajas.

Deberíamos reencontrarnos con el paseo. Se ha perdido el concepto de perder el tiempo en la lectura de las exposiciones. La prisa se lo come todo. Robert Walser lo explica a comienzos de su libro “El paseo”: ”Declaro que una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, como me vino en gana dar un paseo...”. Elogio al paseo pasivo. Pero también podemos reaccionar ante lo que nos rodea: “El tío del granjero pasaba sus ratos de ocio caminando por la orilla del estanque, volándoles la cabeza a las serpientes con un 22, a veces disparaba a las tortugas.”

El resultado

Las piezas de arte caducan antes que los coches.

Martí Anson